Antes de tomar la propiedad es necesario recabar todos los documentos necesarios para verificar que se encuentre en orden. Es muy importante hacerlo para que no te arriesgues a promocionar una propiedad que está llena de obstáculos para venderla y resulte en una pérdida de tiempo.

Para evitar inconvenientes, aquí te damos una lista de los documentos que debes pedirle a tu propietario:

El título de la propiedad

También conocidas como escrituras, deberán estar inscritas en el Registro Público de la Propiedad de la ciudad donde se ubica el inmueble. En el documento encontrarás información como las dimensiones del terreno, metros cuadrados construidos y ubicación exacta.

Con las escrituras, verifica ante el Registro Público de la Propiedad que no tenga adeudos como créditos hipotecarios o problemas de embargos y, en caso contrario, checa si tú puedes solucionarlo, el tiempo que te tomará y cómo lo harás.

Es común que este documento no lo tenga el propietario, o al menos no uno que te sirva, pues cuando lo tramitan ante el notario sólo recibe una copia sin firma y sin sellos que prácticamente no tiene validez oficial. Para obtener una copia certificada deberás ir a la notaría que la generó si tiene menos de cinco años de haberse tramitado. Si este tiempo es mayor, deberás tramitarla ante el archivo general de notarías.

En el caso de que haya perdido la copia que le dieron, el tiempo del trámite se tardará de 4 a 6 meses porque se deberá buscar a través de un folio y una vez que se encuentre, ya se podrá tramitar la copia, así que tómalo en cuenta.

Documento de identidad del propietario

Cualquier documento emitido por una autoridad pública que permita identificar al propietario sirve. Ayuda a cotejar que el propietario es el mismo que viene en la escritura.

Hay que poner atención en lo que estos dos documentos contienen, pues si la identificación no es de la misma persona del propietario que se menciona en el título de la propiedad o en las escrituras lo descrito no es lo que se va a vender, el trato se vendrá abajo.

Si no tiene un documento de identidad, el propietario deberá tramitarlo en la oficina encargada de hacerlos, en México es el INE quien la expide, puede obtener una cita en línea o por teléfono para tramitarla. Tener una credencial no tomará más de un mes.


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Acta de matrimonio

En caso de que el propietario se haya casado por el régimen de sociedad conyugal, no será un propietario sino dos los que tendrán que estar de acuerdo en la transacción y para todos los avances necesitarás la firma de ambos.

Si el propietario se casó pero no tiene el acta para avalar bajo que régimen lo hizo, es necesario tramitar una copia certificada en el Registro Civil para identificarlo y verificar que la venta se pueda realizar con o sin la autorización del cónyuge.

Recibos de servicios

Reúne todos los que puedas como agua, luz y teléfono así como el recibo predial ya que te servirá para verificar que se haya pagado en tiempo y forma. Si no tiene alguno, se puede obtener en línea o ir directamente a las oficinas de cada servicio y si detectas que existe algún atraso, ahí mismo se puede saldar la deuda.

Además, los recibos servirán como comprobantes de que el dueño ha habitado la casa por lo menos un año, uno los requisitos para exentar el pago de ISR. Para que eso suceda deberán estar a su nombre, de su cónyuge, de sus padres o hijos.

Hay otros documentos que pueden ser útiles, como el contrato de arrendamiento en caso de que el inmueble se esté rentando y, si es un condominio, su reglamento. También te puede servir la constancia sobre la existencia de no adeudos en mantenimiento.

Como ves, todos los documentos se pueden obtener en caso de que el propietario no cuente con ellos. Así puedes tenerlos a la mano antes de tomar el inmueble para saber con tiempo si necesitas resolver cualquier trámite. Tómalo como una ventaja: te permite demostrar al propietario la calidad de tu servicio, pues serán muy evidentes los beneficios de tenerte a su lado.