Lo que no te puede faltar en un contrato de exclusiva

Antes de lanzarte a trabajar de lleno en promover la propiedad, es necesario que tu propietario firme un contrato donde las características de tu servicio y las obligaciones de ambas partes queden por escrito. Así trabajarás con más seguridad y evitarás malentendidos con tus clientes en el futuro.


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Te aconsejamos que entregues al propietario una carta de servicios (o un contrato de exclusiva) donde deberás:

Identificar a los involucrados

Escribe tu nombre completo y el del propietario, la dirección de cada uno y la ubicación exacta de la propiedad que vas a promover. Como parte de esta identificación, con la firma del propietario, se establece que se declara legítimo propietario del inmueble.

Indicar los permisos que tendrás para promover la propiedad

Señala que el propietario te autoriza promocionar su propiedad en el precio de salida que acordaron y que te permite mostrarla a los interesados. No olvides resaltar que en caso de ser una exclusiva, sólo tú tienes autorización de promoverla.

Describir cómo funcionará tu servicio

Establece los procesos que realizarás para promocionar el inmueble como carteles, portales inmobiliarios, redes sociales, o que vas a compartirlo con tus colegas inmobiliarios. Aquí podrás decirle a tu propietario cada cuánto tiempo vas a reportarle lo que pasa con su propiedad mientras está en promoción, como las visitas que lleva y lo que están comentando los interesados.

Establecer la forma en la que pagarán tu comisión

Detalla cuánto y cuándo recibirás tu paga: en el primer adelanto, a la firma de las escrituras o a la firma del contrato de compra-venta; si será en una sola exhibición o en partes. Señala también que el porcentaje de comisión está basado en el precio de la venta.

Indicar cláusulas especiales

Deja en claro las variables que se puedan presentar y qué sucederá con cada una de ellas. Por ejemplo, si tomas una propiedad con un precio que consideras fuera del rango en el mercado y nadie se interesa en determinado tiempo, establece que negociarás un nuevo precio con el propietario.

En caso de que tomes una propiedad en dólares, te ayudará señalar que si la moneda nacional se deprecia, el trato podría quedar detenido hasta que se determine un nuevo precio de venta o el mercado cambiario se normalice.

Especificar la vigencia del contrato

Determina cuánto tiempo durará la prestación de tu servicio y agrega tiempo extra para que nunca te gane la fecha. Usualmente los contratos de exclusiva duran 6 meses y se pueden renovar en caso de que no la vendas dentro de ese tiempo. Recuerda que el tiempo corre desde la fecha en que se firma el contrato.

En este punto puedes mencionar que, en caso de que el propietario venda por su cuenta durante la vigencia del contrato, deberá pagarte tu comisión por completo, ya que tú cumpliste con la parte de tu servicio.

Establecer penalizaciones

En caso de que alguna de las partes no cumpla con lo que firmaron, se pueden establecer sanciones. Por ejemplo, si el propietario termina el contrato antes de lo señalado, le podrías cobrar un porcentaje del trabajo realizado, o en el caso contrario, si no cumples con el servicio tal y como lo estableciste, podrían castigar tu comisión final.

Acordar quién está a cargo del mantenimiento

Muchas veces, los propietarios creen que tú serás quien dé mantenimiento pero no es obligatorio. Por tu parte puedes asegurar que nada salga dañado mientras la visitan los interesados pero, una falla en las tuberías, pintarlo o simplemente asearlo, depende de lo que se establezca en el contrato. Usualmente son los propietarios los que deben realizarlo.

Firmar junto con el propietario

Delimita un campo para que tú y el propietario firmen que están de acuerdo con lo establecido en el documento, así como la fecha en que se firma el trato.

Con todos estos elementos tendrás una carta de servicios lista. Lo ideal es que tengas el documento preparado para que no redactes desde cero con cada cliente, sólo ten cuenta que cada propietario tendrá sus necesidades así que deberás adaptarlo a lo que se requiera en ese momento.

Eso sí, no vayas a escribir más de lo que puedes cumplir, como dar una fecha exacta de venta pues este factor no lo puedes controlar al 100% y podría traer más problemas que beneficios.

La palabra contrato puede intimidar a tu propietario pero puedes recordarle que es un beneficio para los dos: tú estás asegurando que vas a invertir correctamente tu tiempo y recursos pues el propietario se compromete a darte la propiedad en exclusiva; mientras que el propietario entiende que tú te comprometes a vender su propiedad y te lo estás tomando con toda la seriedad posible.

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Rubí Jiménez

Digital Marketer