Tanto el valuador como el asesor pueden dar el precio de venta de una propiedad pero los fines de cada estudio son diferentes.

Un perito valuador es un profesional autorizado por el gobierno en emitir una opinión con validez oficial y cuenta con un título educativo que lo avala como un experto en estimar valores.


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El proceso de un valuador es apegado a una metodología establecida y puede hacer un análisis de precios de distintas cosas como el valor del terreno, de construcción o de una mezcla de ambas. El proceso obtendrá el costo real de una propiedad pero no es lo único, también sirve si el propietario quiere ser acreedor a un crédito hipotecario, el perito será encargado de dar una valuación que le sirva a la institución que ofrece la hipoteca.

Un perito también puede estar involucrado al fijar un precio de renta, así como determinar el precio de la propiedad en caso de una eventual enajenación; si se quiere asegurar la propiedad, es la opinión del valuador la que cuenta. Además servirá para los avalúos judiciales, como las sucesiones o adjudicaciones.

El asesor inmobiliario se encarga de ofrecer una opinión de valor que le ayudará al propietario a vender su inmueble, pues su estimación dará un precio de venta que el mercado actual esté dispuesto a pagar.

Para hacerlo, deberás comparar con otras propiedades de características similares a la que estás por evaluar, toma en cuenta la ubicación, la antigüedad, medidas del terreno y la construcción, el material de construcción, acabado, habitaciones, baños, estacionamientos y conservación del inmueble.

Recuerda que el estudio de mercado determina un valor promedio en el mercado, así que tómalo como punto de referencia para establecer un precio base y dependerá del acuerdo al que llegues con el propietario que el precio de salida sea mayor o menor.

La valuación y un estudio de mercado son distintos: el primero te dará el precio justo de la propiedad es decir, cuánto vale el terreno, construcción y material de la propiedad; mientras que el segundo te señalará el precio que el mercado está dispuesto a pagar por ella en ese momento.

Un valuador servirá más en el caso de que el propietario quiera resolver un asunto legal o en busca de un crédito. Mientras que el asesor lo hará como una parte de su servicio pues también se encarga de mostrar la propiedad a los interesados, recabar documentos importantes y sobre todo, de negociar cosas que por naturaleza son difíciles: el comprador quiere lo más barato y el propietario lo más caro.


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Como asesor inmobiliario puedes apoyarte de un valuador, no debes considerarlo como competencia pues tienen la oportunidad de trabajar juntos para complementar sus servicios. Si un valuador puede ayudarte con el crédito hipotecario, entonces tú sumas un posible comprador a la propiedad que estás ofreciendo, por el contrario, si tienes al comprador, puedes recomendarle un valuador para que le ayuden con su crédito.